Me decidí a escribir este artículo, porque hace unos días cuando abrí el buzón de correo de mi casa, me encontré una edición impresa de un directorio telefónico. Mi primera impresión al verla fue pensar en la gran cantidad de papel malgastado y desperdiciado en algo que jamás iba a usar, mi segundo pensamiento fue pensar en el gasto económico innecesario e injustificado que habría costado el ejemplar, y más en los tiempos que corren…

Después de varios minutos pensando en buscar una utilidad a esta guía pensé en varias alternativas;  dársela a un vecino del bloque donde vivo que le puede sacar algo de utilidad, devolverla a la propia empresa o directamente meterla en un contenedor de papel reciclado. Pues opté por la primera, y le pregunté a varios vecinos, pero todos habían recibido la misma guía, esto me llevó a una conclusión aún más alarmante si cabe, ya que en el bloque donde resido tiene 15 plantas y viven 4 vecinos por planta, por lo que esto daría una suma de un total de 60 guías en papel en un solo bloque de vecinos.

Les pregunte a varios amigos que viven en mi bloque de viviendas, para saber que hacían con estos directorios telefónicos en papel y la respuesta fueron varias; “ni idea”, “lo meto en un cajón y luego la tiro”, “la utilizo para levantar un poco el monitor” o “la tiro directamente”.

Lo cierto es que la empresa podría ahorrarse mucho dinero si tan solo fuera preguntando vecino por vecino si está interesado en tener la guía en papel, porque el repartidor tardará más tiempo en ir subiendo planta a planta hasta llegar a la última, pero al menos de esa forma la empresa podría tener un feedback del cliente final que le transmita que no debe imprimir tantas guías en papel como hace algunos años, porque vivimos desde hace ya algunos años en una era digital y la mayoría de personas estamos conectados a través de Internet.

Lo cierto es que todas estas guías tienen una versión online, tienen además aplicación para dispositivos móviles, por lo que la mayor parte de las personas es probable que accedamos a sus servicios a través de Internet.

Si es cierto que nos resulta a veces más fácil encontrarlo directamente en Google y que solo lo buscamos en un directorio o página más profesional cuando se trata de un producto o servicio muy específico y concreto.

Yo sigo conservando la guía en papel de este directorio, y la verdad, no sé qué hacer con ella. Supongo que muchos de vosotros que leáis esta pequeña historia os habrán pasado algo similar en los últimos meses, en vuestro caso ¿Qué hicisteis con el directorio en papel?